Patrimonio Histórico
Castillo del Trovador Macías
El Castillo de Arjonilla es uno de los principales referentes históricos y patrimoniales del municipio y un enclave clave de la Campiña jienense. Declarado Bien de Interés Cultural al amparo de la Ley de Patrimonio Histórico, se sitúa en la zona de mayor valor urbanístico e histórico de la villa, formando parte esencial de su identidad y atractivo turístico.
Su origen se remonta a un recinto fortificado de época islámica, construido inicialmente en tapial. Tras la conquista cristiana, el castillo fue reconstruido y ampliado por la Orden de Calatrava durante el reinado de Juan II, en la primera mitad del siglo XV, cuando esta orden militar asumió el control de gran parte de la Campiña Occidental del Alto Guadalquivir. Sobre la base musulmana se levantó la fortaleza medieval que ha llegado hasta nuestros días, destacando la torre cuadrangular primitiva y la posterior torre del homenaje, eje defensivo del conjunto.
Desde el punto de vista defensivo, el Castillo de Arjonilla está considerado una de las fortalezas medievales mejor conservadas de la comarca, conservándose casi la totalidad de sus muros perimetrales, excepto el lienzo sur. Se mantiene la torre de acceso al patio de armas, restos de estancias interiores, lienzos de muralla, una torre menor de planta circular en el flanco norte y vestigios de antiguas dependencias como espacios de descanso de los caballeros calatravos, la ermita de Santa Catalina y una necrópolis.
La evolución constructiva del castillo se organiza en varias fases: desde la torre primigenia, pasando por la consolidación de la torre del homenaje y el cierre del recinto amurallado, hasta su progresiva pérdida de carácter defensivo y abandono. En etapas posteriores tuvo usos muy diversos —colegio, campo de fútbol, plaza de toros, bodega o almazara— antes de su recuperación como espacio patrimonial.
En la actualidad, el Castillo de Arjonilla es un recurso turístico y cultural de primer orden, abierto al público y visitable con servicio de guías. Es escenario habitual de actividades culturales, recreaciones históricas y eventos, destacando las Jornadas Medievales del Trovador Macías, que se celebran a finales de septiembre y se integran en la Ruta de los Castillos y Batallas.
Ligado al castillo se encuentra además la conocida leyenda del Trovador Macías, figura clave de la lírica medieval, cuya vinculación con Arjonilla y su trágica historia de amor forman parte del imaginario cultural local y refuerzan el valor simbólico del monumento dentro de la historia y el patrimonio del municipio.
- Vistas Torre de Vigilancia
- Vistas del Castillp
- Patio Armas del Castillo
- Entrada Castill
- Interior de la Torre
- Macías. El Enamorado
Iglesia de la Encarnación
La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Encarnación es el principal templo de Arjonilla y uno de sus bienes patrimoniales más destacados. Consagrada bajo la advocación mariana de la Encarnación o de la Anunciación a mediados del siglo XVI, se alza presidiendo la plaza del mismo nombre, en un entorno urbano de marcado carácter monumental.
Su construcción se desarrolló entre los siglos XVI, XVII y XVIII, reflejando una rica evolución arquitectónica. El edificio combina gótico tardío, influencias mudéjares y un destacado lenguaje renacentista, especialmente visible en sus portadas. Presenta planta basilical de tres naves separadas por pilares compuestos de piedra caliza y cabecera plana, erigida en el primer tercio del siglo XVI.
El interior conserva una bóveda estrellada original en la cabecera, mientras que el resto del templo fue cubierto en el siglo XVIII con bóvedas de yeso que ocultaron la primitiva armadura mudéjar de par y nudillo, hoy desaparecida. El presbiterio se enriquece con una cúpula de media naranja sobre pechinas, decoradas con los símbolos de los cuatro evangelistas.
El retablo mayor actual sustituye al original manierista del siglo XVI, destruido durante la Guerra Civil, obra de destacados artistas como Blas de Figueredo y Cristóbal Téllez. También desapareció entonces el antiguo coro. Entre los elementos artísticos conservados destacan diversas piezas litúrgicas de jaspe negro del siglo XVIII, como la pila bautismal y el aguamanil, así como pinturas y mobiliario fruto de donaciones vecinales.
En el exterior sobresale la esbelta torre campanario manierista, construida entre finales del siglo XVI y comienzos del XVII, con primer cuerpo de sillería y alzado de ladrillo imitando sillares. Bajo ella se abre la portada principal renacentista, de clara influencia vandelviriana. De especial interés es igualmente la portada plateresca de la sacristía, realizada entre 1555 y 1560 durante el episcopado de don Diego Tavera, una de las joyas artísticas del templo.
Ampliada con capillas en los siglos XVII y XVIII, la iglesia incorpora también un antiguo panteón parroquial, hoy salón de usos pastorales, cuya fachada conserva el escudo del obispo Jarabeitia. Tras la Guerra Civil ha sido objeto de diversas restauraciones, especialmente tras el incendio de 1987, que permitió recuperar y poner en valor el conjunto arquitectónico y artístico.
Actualmente, la Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación está catalogada con nivel 3 en el Plan General de Bienes Culturales de Andalucía, siendo susceptible de incoación como Bien de Interés Cultural, lo que subraya su relevancia histórica, artística y simbólica para Arjonilla.
Casa del Juzgado
También conocida como «Ayuntamiento viejo», es el edificio civil más interesante de la localidad. Presenta una estrecha fachada de sillería de 1617 con tres cuerpos: en el bajo está la puerta en dintel con anchas pilastras toscanas; en el segundo piso hay un gran balcón flanqueado por dos figuras clásicas de corte manierista, apoyadas sobre ménsulas, y conocidas popularmente como «las sotas de bastos»; y en el centro del tercer cuerpo aparece el escudo de los Austrias flanqueado por el de la villa y otro local. Corona la fachada un frontón triangular con remates piramidales que la verticalizan aún más vertical.
La fachada se ajusta a los modelos derivados de una arquitectura religiosa, trasvasados a un edificio público, de carácter civil. Destaca el frontón triangular, elemento típico de las construcciones religiosas, en cuyo centro se sitúa una cruz en relieve. Los remates piramidales acentúan la verticalidad de la fachada.
Ermita de San Roque
La Ermita de San Roque es uno de los espacios patrimoniales y devocionales más representativos de Arjonilla. Construida en la segunda mitad del siglo XVI y estrechamente vinculada a las antiguas vías de acceso a la localidad, se levanta junto al tradicional Camino de Córdoba, desempeñando desde sus orígenes una función protectora y simbólica para el municipio.
A lo largo del siglo XX, el edificio fue objeto de diversas intervenciones, destacando especialmente la restauración llevada a cabo en 1990 por el arquitecto arjonillero D. Luis Alonso Salcedo, que dotó a la ermita de su actual imagen inspirada en el regionalismo sevillano de comienzos del siglo XX. Esta actuación se aprecia especialmente en la composición de la fachada y en el pórtico previo de arcos de ladrillo y cerámica, elementos que confieren al conjunto una gran singularidad estética y un notable valor arquitectónico.
En su interior se veneran las imágenes de San Roque, Patrón de Arjonilla, y de Nuestra Señora de las Batallas, Patrona del municipio, convirtiendo la ermita en un espacio de profunda devoción popular y en un referente espiritual para generaciones de arjonilleros.
Hoy, la Ermita de San Roque constituye una visita imprescindible para quienes desean conocer la historia, el patrimonio y las tradiciones de Arjonilla, siendo además uno de los lugares más visitados durante las fiestas patronales, cuando se convierte en epicentro de la vida religiosa, cultural y social de la localidad.
Palacio Marqués de la Merced
Conocido popularmente como el Cuartel Viejo o la Escuela de Cerámica, el palacio es un ejemplo de arquitectura civil histórica, con dos cuerpos adintelados y un balcón de forja coronado por un frontón partido. Entre sus antiguos moradores destaca el matrimonio formado por D. Bernardo Jiménez Cano y Dña. Leonor Pérez de Vargas y Zambrana. Durante los siglos XVIII y XIX llegó a albergar importantes bienes patrimoniales, como una valiosa biblioteca, obras pictóricas, una carta manuscrita de Santa Teresa de Jesús y una reliquia de la santa. A lo largo del siglo XX el edificio pasó por distintos usos públicos hasta su adquisición definitiva por el Ayuntamiento de Arjonilla para fines culturales.
Desde hace unos años, este espacio histórico alberga Las Colecciones Museísticas de Arjonilla . Un destacado edificio de finales del siglo XVII situado en la Avenida de Andalucía. Este espacio cultural y turístico municipal fue inaugurado en 2018 y completado en 2022 con la apertura de su primera planta, convirtiéndose hoy en uno de los principales referentes culturales del municipio. El recorrido museístico se articula en torno a diferentes salas temáticas ( Ver más en la info de las Colecciones Museísticas): Sala de Arqueología, Artes y Costumbres populares, Sala Reproducciones de Cerámica Manuel Bejarano, Sala de Antonio de Jaén, exposición permanente de obras pictóricas contemporáneas, exposición permanente de fotografías costumbristas de Arjonilla y las futuras salas de los pintores Matías Ruz y José Marchá.
Las Colecciones Museísticas de Arjonilla son un espacio dinámico que acoge exposiciones temporales, actividades culturales, conciertos y conferencias, además de ofrecer servicios como punto de información turística, tienda de merchandising y visitas guiadas a otros recursos patrimoniales del municipio.
Ermita de la Soledad
Originalmente fue la ermita de Santa Mª de Valrico. Fue construida entre los siglos XVI-XVII, y remodelada en 1992. Se trataría de la edificación religiosa más antigua de la localidad que se mantiene en pie. Antiguamente fue la pequeña Parroquia de Arjonilla hasta que se construyó la Iglesia de la Encarnación, con el cementerio municipal al lado.
La puerta de acceso cuenta con un arco de medio punto enmarcado entre pilastras, sobre este un vano rebajado y coronando el conjunto un cuerpo de Espadaña. Llama la atención las dos pilastras que enmarcan el conjunto y en el interior el camerino de la Virgen de la Soledad.
Al interior, la construcción posee una planta de salón cubierta por bóveda de lunetos sostenida por unos arcos fajones a los que se le adosan arcos formeros que habilitan una serie de capillas, lugar donde encontramos diferentes imágenes de algunas cofradías de la localidad: San Juan o la Cofradía de la Santa Vera Cruz.
En la cabecera, desprovista de retablo, se abre un vano que da vista al camarín de la virgen de la Soledad, elemento fundamental de esta ermita, de ahí su nombre como tal.
Ermita de Jesús
Situada en el lado sur de la plaza de la Encarnación, presenta una fachada del siglo XVIII realizada en ladrillo, material constructivo que se hace omnipresente en el patrimonio histórico de Arjonilla. En esta sencilla fachada, la verticalidad y el geometrismo queda enaltecida por la disposición del arco de medio punto sobre jambas, gran frontón triangular que se rompe, para encajar una de los cuatro resaltos cuadrangulares dispuestos en forma de cruz griega.
En el interior, del S.XVII, se cubre con bóveda de cañón con lunetos, y en su cabecera, destaca el camarín de Jesús con pinturas del siglo XVIII en la bóveda.
Ermita de la Virgen de la Cabeza
Ermita de Santiago, dedicada a esa advocación, pero con motivo de la desaparición de esta imagen y el fervor existente en la localidad por la Virgen de la Cabeza, el nombre de la ermita se hace más popular como Ermita de la Virgen de la Cabeza. Fue construida en el Siglo XVI, de sencilla fachada con de 2 cuerpos, se puede apreciar en su interior un artesonado mudéjar de par y nudillo; un trabajo artesanal de gran belleza, siendo de los mejores conservados de la zona de este estilo. Remodelado el arco de entrada en 1978, aún se conserva su primitiva y sencilla morfología mudéjar, en la que se destaca su parte central que se adorna con dos pilastrillas de modo de alfil, ventana y espadaña de un solo cuerpo.
En ella podemos encontrar la imagen de la Morenita, la Virgen de la Cabeza, patrona de la Diócesis de Jaén, siendo ésta una de las imágenes más antiguas de esta advocación existentes en la actualidad.
Casa Manuel García Morente
En la fachada sur, de la plaza de la Encarnación, se sitúa la casa en la que nació el 22 de abril de 1886, don Manuel García Morente, catedrático de la Universidad de Madrid y presbítero. Un busto, de este ilustre arjonillero, fue colocado en esta misma plaza por el ayuntamiento en el año 1992.
La arquitectura regionalista está bien representada por la Plaza de Abastos actualmente Hogar del Jubilado, el Ayuntamiento, la Casa de la Cultura, todos ellos Edificios Regionalistas y varios inmuebles de la calle Alonso Coello.
Refugios Guerra Civil Española
Arjonilla conserva un importante legado vinculado a la Guerra Civil Española, materializado en una red de refugios antiaéreos construidos a finales de 1936, cuando el municipio quedó situado en primera línea del frente tras la ocupación de localidades cercanas y comenzó a sufrir numerosos bombardeos aéreos.
De los seis refugios localizados en el término municipal, dos se encuentran actualmente abiertos al público y son visitables, el Refugio de la Plaza de la Encarnación y el Refugio de la Glorieta Ángel Hernández, ambos espacios de memoria destinados a la educación democrática y al turismo cultural.
El Refugio de la Plaza de la Encarnación fue el primero en ponerse en valor, en el año 2009, siendo pionero en la provincia de Jaén, y permite comprender el impacto de los ataques aéreos sobre el casco histórico y la vida cotidiana de la población civil, especialmente tras los graves bombardeos sufridos entre 1937 y 1938.
Por su parte, el Refugio de la Glorieta Ángel Hernández, abierto al público en 2023, es una instalación subterránea de galería abovedada construida con cemento, hierro, madera y arena, diseñada para proteger a la población durante los ataques, hoy musealizada con paneles informativos, objetos históricos y recursos audiovisuales que explican el contexto bélico y las duras condiciones de vida en su interior, ofreciendo además herramientas de visita virtual mediante realidad aumentada.
Ambos refugios constituyen un valioso testimonio del pasado reciente de Arjonilla y una invitación a la reflexión histórica desde el respeto y la memoria.
Necroturismo. Cementerio
El Cementerio Municipal de Arjonilla, el único camposanto en uso en la localidad, fue abierto al público en 1919 como respuesta a la necesidad de dotar al municipio de un espacio funerario moderno, higiénico y adecuado, acorde con los criterios sanitarios y urbanísticos de comienzos del siglo XX.
Su construcción fue posible gracias a la implicación directa del pueblo de Arjonilla y a la gestión del presbítero Pedro Pérez Díaz, quien recorrió casa por casa solicitando la colaboración vecinal para la adquisición de los terrenos y la ejecución del cementerio, convertido desde entonces en un espacio profundamente ligado a la memoria colectiva local. El recinto presenta un trazado ordenado y sobrio, con una entrada principal de forja flanqueada por pilares de ladrillo, calles pavimentadas y un perímetro definido por muros de nichos, destacando en su interior la presencia de cipreses, símbolo tradicional de recogimiento y eternidad.
En el conjunto arquitectónico sobresale la capilla del cementerio, edificada en la década de 1920, que alberga una cripta vinculada a destacadas personalidades locales, así como sepulturas y panteones que permiten realizar un recorrido por la historia social y humana de Arjonilla a lo largo de más de un siglo.
Hoy, el Cementerio Municipal es un espacio de respeto y reflexión, pero también un lugar de interés cultural y patrimonial, integrado en las propuestas de turismo de memoria y necroturismo, que invita al visitante a conocer la historia reciente del municipio a través de sus símbolos, arquitectura y memoria escrita.
Fachada de Martín Carmona
Muy cerca del jardín de la Casa de la Cultura de Arjonilla se conserva la fachada de la casa de Martín Carmona, conocido como Martinón, una de las antiguas casas principales de la nobleza local del siglo XVIII, hoy rehabilitada y mantenida en su esencia original. La vivienda estuvo vinculada a D. Martín de Carmona Valenzuela, destacado regidor del cabildo municipal y administrador de importantes instituciones religiosas y señoriales, cuya posición social exigía una residencia representativa de su linaje.
En torno a 1720, el matrimonio formado por D. Martín y Dª Inés de Ortega Serrano amplió sus propiedades hasta configurar un amplio conjunto residencial que incluía la cercana ermita de la Concepción. La fachada conservada es hoy un valioso testimonio del pasado nobiliario de Arjonilla y un elemento singular dentro del entorno cultural e histórico del municipio.
Fachada Jiménez – Morales
El siglo XVIII será para el linaje de los Jiménez el punto de partida hacia la consolidación en la nobleza local, pues con las concesiones de Felipe V al término de la Guerra de Sucesión, comienzan
a otorgarse unos títulos nobiliarios que en el caso de Arjonilla, afianza el poder de la aristocracia. La primera personalidad que recibe los favores del nuevo monarca es D. Diego Jiménez de Morales, hijo de D. Bernardo
Félix Jiménez Serrano y Doña Tomasa Francisca de Morales, este último, hermano de D. Roque Jacinto Jiménez Serrano, caballero de Calatrava y capitán de caballos cosacas del regimiento de Jaén.
D. Roque Jiménez de Morales nació de D. Bernardo Félix Jiménez Serrano y Francisca Morales Velasco. Regidor del cabildo municipal de la Villa de Arjonilla desde 1.712, por el Estado de los Hijosdalgo, y casado con María Cano Muciente y Astorga, natural de Gibraltar, ambos avecindados en la calle del Arco. D. Roque Jiménez, en su labor como regidor, había destacado por la dedicación al culto que el cabildo oficiaba en la festividad de San Roque. Se destacó también en otras devociones de la religiosidad popular de la Villa, como el culto a Nuestro Padre Jesús Nazareno, en cuya ermita poseían los Jiménez- Serrano- Morales una bóveda para sepulturas.
Uno de sus hijos, D. Bernardo Benito Jiménez Cano Morales Astorga y Muciente, casó con Dª. Leonor Pérez de Vargas. Fue regidor perpetuo de la Villa, cargo que cede a su hijo D.Eufrasio Jiménez Pérez de Vargas en 1802. Éstos, habitaron la casa conocida del Marqués de la Merced, mientras que otros descendientes mantuvieron el esplendor de esta casa en el Mercado, en cuya coronación, un león sostiene el escudo del Marqués de la Merced.
Cruz de la calle Comisarios
Entre las calles de Arjonilla destacan otros elementos como las hornacinas dedicadas a devociones religiosas. Una de ellas es esta hornacina monumental de la Santa Cruz en la Calle Comisarios, en la que según la tradición oral, se dio muerte al hijo de un alcalde. La realidad de los hechos, se encuentra bien documentada, ya que la persona cuya muerte conmemora esta cruz es el nieto de D. Luis Díaz de Aguilera, fundador del Convento franciscano de Santa Rosa de Viterbo. Precisamente fue la muerte de este personaje y la falta de herederos directos de la Hacienda de D. Luis, la que motivaron la fundación conventual.
Según las Crónicas Franciscanas. “Uno de los más principales en calidad y hacienda de la Villa de Arjonilla era Don Luis Díaz de Aguilera, regidor perpetuo de dicha Villa, Alcalde Mayor de Rondas y Familiar del Santo Oficio de la Inquisición. Nació heredero de su lucido caudal un hijo llamado Don Luis de Aguilera y Perales, que casado con Doña Isabel Antonia de Benavides Valenzuela y Carvajal, tuvo por feliz sucesor otro varón a quien en lo florido de sus años, y sin tomar estado mataron de un balazo, sin poderse averiguar el agresor. A esta fatalidad acompañó la del padre, que estando en la Iglesia de Arjonilla, se cayó muerto sin poder hacer diligencia alguna; y de uno y otro sepulcro dispuso Dios nuestro Señor saliese la rosa de ese monasterio, que se funda con el título de Santa Rosa, pues por sus muertes se aplicó para la fundación toda la hacienda”.
La muerte de D. Luis de Aguilera Valenzuela, acaecida en 1.671, está signada en el basamento que sostiene la cruz. La sabia tradición popular mantenía la opinión que en el lugar se había dado muerte al hijo de un alcalde, y en efecto, el hijo de Don Luis Díaz de Aguilera, y padre del difunto, desempeñó en vida el oficio de regidor del concejo municipal y la vara de alcalde por el estado noble. En la sección de causas criminales del Archivo Diocesano, se encuentra el inicio de procesamiento contra los dos principales inculpados en el asesinato, los presuntos clérigos de menores órdenes D. Jorge de Contreras Torres y Francisco de Torres.
Bajo un arco de medio punto realizado en sillería de piedra en la que se alterna el ladrillo, aparece esta cruz. Una reforma del año 1882, añadió a la composición unos pequeños pináculos en los que se grabó equivocadamente la fecha que muestra el pilar. Por error fue interpretada la fecha de 1.611, si bien el año que figura en el basamento es el de 1671.
Hornacina de la calle Cristo
En la antigua calle de las Nevadas, conocida actualmente como “Calle Cristo”, Doña Petronila de Lara mandó construir esta pequeña hornacina hacia 1740. Se trata de otra hornacina devocional, para la que su propietaria mandó perpetuamente la carga de mantener todos los días del año una lámpara que alumbrase la imagen del Cristo. Cuando en 1.746 realiza el testamento Dª Petronila de Lara, establece que la casa pase a sus herederos, con la obligación de mantener encendida la lámpara, exigencia que debía ser observada por el Prior de la Parroquia de la Encarnación, obligado a amonestar a los propietarios en caso de que la voluntad de Doña Petronila no se cumpliera.
No pasan de largo quienes caminan por esta calle ante la hornacina del Cristo. Las calles de Arjonilla están llenas de recuerdos de su noble pasado y de la Historia de quienes vivieron en tiempos pretéritos. Al contemplar a través del cristal esta imagen, podemos recordar los versos del poeta de Arjonilla, bajo la sombra de las cinco cruces, que reciben al caminante, con sus brazos abiertos.